sábado, 3 de noviembre de 2018

EL REINO


Un compañero de trabajo me comenta que le parece que tiene buen aspecto y Marisol dice de ir a verla: ante estas circunstancias, ¿me puedo negar? Una vez vista he de decir que ha valido la pena seguir el consejo del compañero que le pareció que la película tenía posibilidades. Sin mencionar a nadie ni a ningún partido político, analiza y pormenoriza actuaciones que permiten el movimiento de capitales en favor de los partidos; obviamente, dramatizado, pues no es un documental.
En una comida de dirigentes regionales de un partido hay risas, chanzas, una buena mesa y una libreta que va de mano en mano para ver si aparece su nombre en ella, hasta que llega a un comensal que, quitándole importancia a las anotaciones se la guarda en el bolsillo. Además de esto, se habla de otro dirigente que está en China. Cuando el protagonista de la película habla con este último (al actor se le reconoce por su voz, que es muy personal) nos enteramos que lo que llegará de China será una bomba. La siguiente escena es en un barco de recreo. Pero poco después empiezan a torcerse los planes y el protagonista empieza a llamar a puertas en las que ya nadie le contesta. Si no es así la realidad española ya lo será, parafraseando a Picasso. Intenso final.




Dirección: Rodrigo Sorogoyen                                           Fotografía: Alejandro de Pablo
Guion: Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña
Montaje: Alberto del Campo                                               Música: Olivier Arson
Actores: Antonio de la Torre, Mónica López, José M. Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener
(2018; 131’; ***; 30)



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