domingo, 7 de julio de 2019

EL VENDEDOR DE TABACO


Aunque cada vez cuesta más ir al cine, y no es por pereza, por fin encontramos una excusa: la última película de Bruno Ganz, actor al que no he seguido, pero que tengo presente desde que me enteré que era un protagonista de Angeles sobre Berlín, película que no he visto… y que tendría que haber ido a ver en lugar de esta.
La madre le dice a su hijo que no pueden subsistir si él no trabaja, así que lo envía a Viena a trabajar en un estanco, donde conoce a Freud y traban amistad. Y después de comprobar de qué tonta manera se sacan este conejo de la chistera Marisol y yo nos fuimos del cine a leer.
La película es pretenciosa, los personajes son descritos con una sencilla pincelada quedando artificiales; en resumen, si quieres ver a Ganz ve a ver la otra y, si quieres saber de dónde sacaron la idea, ve la maravillosa El cartero de Neruda, y olvídate de esta. Lo siento, Ganz, pero tengo casi toda tu filmografía por delante y ya solo puede mejorar.






Dirección: Nikolaus Leytner                                               Fotografía: Hermann Duzendorfer
Guion: Klaus Richter, Nikolaus Leytner
Montaje: Bettina Mazakarini                                               Música: Mattias Weber
Actores: Simon Morzé, Bruno Ganz, Johannes Krisch, Emma Drogunova, Regina Fritsch
(2019; 114’; *; 34)


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