Aunque cada vez cuesta más ir al cine, y no es por
pereza, por fin encontramos una excusa: la última película de Bruno Ganz, actor
al que no he seguido, pero que tengo presente desde que me enteré que era un
protagonista de Angeles sobre Berlín,
película que no he visto… y que tendría que haber ido a ver en lugar de esta.
La madre le dice a su hijo que no pueden subsistir si él
no trabaja, así que lo envía a Viena a trabajar en un estanco, donde conoce a
Freud y traban amistad. Y después de comprobar de qué tonta manera se sacan
este conejo de la chistera Marisol y yo nos fuimos del cine a leer.
La película es pretenciosa, los personajes son descritos
con una sencilla pincelada quedando artificiales; en resumen, si quieres ver a
Ganz ve a ver la otra y, si quieres saber de dónde sacaron la idea, ve la
maravillosa El cartero de Neruda, y
olvídate de esta. Lo siento, Ganz, pero tengo casi toda tu filmografía por
delante y ya solo puede mejorar.
Dirección: Nikolaus Leytner Fotografía:
Hermann Duzendorfer
Guion: Klaus Richter, Nikolaus Leytner
Montaje: Bettina Mazakarini Música:
Mattias Weber
Actores: Simon Morzé, Bruno
Ganz, Johannes Krisch, Emma Drogunova, Regina Fritsch
(2019; 114’; *; 34)

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