sábado, 27 de julio de 2019

TARDE PARA LA IRA


Qué mal está el asunto de ver un rato la tele mientras cenamos, y qué buena película es esta, pues ver el cartel y engancharnos a ella es todo uno. Como ya hablé de ella hace más de dos años no me alargaré, pero sí me repetiré: me sigue pareciendo muy buena.
Excepcionalmente, y porque ya expliqué el inicio la primera vez, quiero hablar de una escena que me gustó mucho y que al posible lector de estas líneas no le desvelará gran cosa pero, si la ve y recuerda esto, quizá esté de acuerdo conmigo: se acerca una mujer a Antonio de la Torre y le dice que lo ve muy tenso y que también lo está una amiga común; se le acerca mucho al oído, le susurra unas palabras que no oímos y le mira con un brillo en los ojos muy especial mientras se aleja de él contoneando las caderas al ritmo de la música. Esta escena de treinta o cuarenta segundos, tan alejada de toda la trama de la película, es fantástica: él no dice nada y está tieso, pero es el contrapunto a la sensualidad y expresividad de Alicia Rubio que, puesto que no me cabe entre los actores, solo por esta aparición ya vale la pena mencionarla.







Dirección: Raúl Arévalo                                                         Fotografía: Arnau Valls Colomer
Guion: Raúl Arévalo, David Pulido                                        Montaje: Angel Hernández Zoido
Música: Vanessa Garde, Lucio Godoy
Actores: Antonio de la Torre, Luis Callejo, Ruth Díaz, Raúl Jiménez, Manolo Solo
(2016; 92’; ***; 36)


No hay comentarios:

Publicar un comentario