Hacía tantos años que no iba a la Filmoteca que la habían cambiado de sitio y ni me había enterado. Pero tuve suerte de enterarme que proyectaban esta película, que ya había visto un par de veces antes, y no quise perdérmela y, he de decir, que volví a disfrutarla y a maravillarme de lo buena que es. Lástima que se encontrara con 8 ½ de Fellini en la entrega de los Oscar y se quedara sin ese galardón.
Ver bailar a Carmen Amaya descalza o calzada es un lujo; la escena de Gades bailando en Las Ramblas, frente al Teatro Principal, bajo
los chorros de azulada agua de los que la limpian una maravilla y los
personajes gitanos que rodean a la pareja que revive la historia de Romeo y
Julieta nos dejan clavados en el asiento por lo rudos que llegan a ser. Hay que
ver esta película, pues se descubren muchas más cosas extra cinéfilas: se ve
Barcelona como era hace sesenta años (una vida), cómo se vivía en el
Somorrostro (no podía ser vida) o los mataderos de la calle Tarragona (hoy
pequeños rascacielos).
De propina vemos los cortos La Chunga baila y El
entierro de Carmen Amaya. El primero son emisiones por televisión de la
época y a mí me gustó mucho y el segundo un mal montaje sin sonido de una
grabación (que parece particular) del entierro de Amaya. Lo destacable de este último
es ver la cantidad de gente que acompañó al féretro hasta su tumba.
Conclusión: el que no haya visto Los Tarantos que
aproveche este recordatorio y la vea y, en menos de hora y media, sabrá si
exagero… o tenemos gustos diferentes.
Dirección: Francisco Rovira-Beleta
Fotografía:
Massimo Dallamano
Guion: Francisco Rovira-Beleta
Montaje: Emilio Rodríguez
Música: Andrés Batista, Fernando
García Morcillo, Emilio Pujol
Actores: Carmen Amaya, Sara
Lezana, Daniel Martín, Antonio Prieto, José M. Martín, Antonio Gades
Plataforma: cine
(1963; 83’; ***; 43)

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