Esta fue la última película de Hitchcock de la que, en caso de que la hubiera visto, no recordaba nada. Es una comedia, en la que encuentro algunos fallos, y que ni me hace reír ni me termina gustando por lo exagerado de algunas situaciones. En Todopoderosos la alabaron diciendo de ella que la obra de un director que, a pesar de su edad y debido a quién era, podía darse el capricho de dirigirla como quisiera. Admiro que a los setenta y siete años aún pudiera dirigir películas (ve a saber qué podré hacer yo, en el supuesto de seguir fichando), pero no por ello me resulta más divertida. Aunque hace años que no veo la anterior de él, última rodada en Inglaterra, creo que es muy superior.
La joven, que apenas se ve en el centro de la imagen, es
una médium que ha sido contratada por una anciana para encontrar a su sobrino
que dio en adopción, al cual le corresponde la herencia de su madre. La
dificultad en hallar a este sobrino estriba en que no se sabe cómo es, cómo se llama,
ni dónde vive, al margen de si está vivo o no. La otra joven, rubia envuelta en
negro, se dedica a secuestrar personas y cobrar rescates por ellas. En esta trama
sus vidas se cruzarán.
Dirección: Alfred Hitchcock
Fotografía: Leonard J. South
Guion: Ernest Lehman
Montaje: J. Terry Williams
Música: John Williams
Actores: Karen Black, Bruce Dern, Barbara Harris, William Devane, Ed Lauter, Cathleen Nesbitt
Plataforma: Filmin
(1976; 120’; *; 61)

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