Spike Lee dirigiendo esta película era lo que menos
quería ver, pues no tenía ganas de aguantar dramones, pero resulta que es una
comedia y estaba nominada a seis Oscar, incluyendo mejor película; así que,
antes de la entrega de los mismos fuimos a verla. Sólo ganó el premio al mejor
guión adaptado (como no podía ser de otra manera, está basado en un libro que
está basado en una historia real), pero la historia derrocha ingenio y la
típica mala baba del director-guionista. Solo una advertencia: la comedia acaba
unos diez minutos antes del final de la película, los minutos que restan antes
de que se enciendan las luces no son imaginación del autor, sino imágenes de
hace un par de años atrás. Tú verás.
Un policía novato y, para más señas, negro-negro, le
propone a su jefe infiltrarse en el KKK. El capitán, después de mirarlo de
arriba abajo y con cara de pensar cuán majadero se puede llegar a ser, le
explica que el mencionado grupo persigue a los negros y a los judíos. El novato
le dice que es consciente de ello, por lo que él solo hablará con ellos por
teléfono y que un policía blanco se hará pasar por él cuando hayan quedado para
conocerse. El capitán, en un momento de debilidad, le dice que adelante y le
pregunta a quién escoge para que lo represente: el novato le comenta que a su compañero.
El capitán, incrédulo, le aclara que es judío.
Dirección: Spike Lee Fotografía:
Chayse Irvin
Guion: Charlie Wachtel, David Rabinowitz, Spike Lee, Kevin Willmont
Montaje: Barry A. Brown Música:
Terence Blanchard
Actores: John D. Washington,
Adam Driver, Topher Grace, Laura Harrier, Ryan Eggold
(2018; 136’; **; 11)

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